Los sistemas de filtrado se instalan con el propósito de llevar a cabo la depuración y filtrado del agua de la piscina. La finalidad última es conseguir que el agua sea lo más transparente y saludable posible, para que el baño resulte lo más placentero posible.
Para conseguir tal propósito, debe haber recirculación del agua y presión a través del circuito de filtrado.
A la hora de conseguir una depuración y limpieza óptimos, los sistemas basados en filtros, ya sean de arena o de vídrio, son fundamentales, más incluso que los productos químicos que aplicamos a la piscina. Si no contaramos con estos equipos, el agua se estancaría, produciría bacterias y hongos y sería imposible bañarse.
Existen tres ciclos que hacen posible que estos sistemas funcionen correctamente, estos son: aspiración, filtración y, por último, impulsión. Cuando no existe suficiente recirculación del agua por los circutos pueden aparecer algas y otros tipos de microorganismos.